miércoles, 18 de agosto de 2010

mi mejor amigo...

Ahora todo se tornaba más complicado. La vida daba vueltas inesperadas y yo, en un rincón, lamentando cada insospechado momento inacabado, cada momento valioso no aprovechado.
¿Por qué todo tenía que ser tan díficil ahora? Por qué tenía que ser él quien se cruzara en mi camino, entre mis ojos, y de pronto su mirada encontró la mía, y nunca más... pude olvidarla.
¿Por qué él no me podía ver con otros ojos? ¿Por qué no veía más allá de mí? ¿Por qué  yo tenía que fingir, algo que no quería, pero que era necesario?

Joanshua... se había convertido, sin duda alguna, en parte esencial de mi vida. Ahora no sería fácil olvidarme de él, no después de eso, no después de todo lo que habíamos compartido juntos. No después de ahora, en que me era más difícil conciliar el sueño de tanto pensarlo.
No después de incansables horas de charla, amena y variada. Él siempre, haciendome reír, con sus locuras que fueran o no graciosas, para lo eran sin pensar.
Cada vez que hablabamos intentaba ser yo, yo misma, con él podría mostrarme como era, sin mascaras, sin esconder ninguna parte de mí. Teníamos una confianza única, y era eso, quizá, el mayor error que pudimos cometer. Dejar que la confianza se expandiera hasta donde ya no podíamos verla... hasta más allá de las estrellas.
Joanshua, sin lugar a dudas, nunca sospecharía que yo sentía algo por él. Que yo lo amaba a pesar de todo. A pesar de que, muchas veces con crueldad, me contaba sobre las chicas que le gustaban o de las que probablemente se sentía ilusionado, o tal vez enamorado. Momentos en que con una leve sonrisa, disimulaba todo el dolor por dentro. A pesar de que, ya me había resignado completamente a nunca dejar de ser su amiga, solo eso y nada más, su amiga.
Una amiga, que más allá de lo que él creyera, pensara o imaginara; era capaz de dar la vida por él si fuese necesario. Porque, lejos de ser sólo una exageración, no era nada más que la verdad. Él ahora era parte de mi existencia, lo quería tanto que ya nada tendría sentido si él desapareciera, si algún día se fuera con alguien más y me dejara, me abandonara a la deriva, como cualquier amigo deja a su amiga.
De alguna manera, él... lo sabía. Pero lo evitaba, lo evitaba a toda costa para no herir más mis sentimientos heridos por naturaleza.
Es que él, hasta en eso era perfecto. Hasta en la delicadeza con la que me trataba, como si fuera yo una muñeca de porcelana.. "tan frágil" como solía decir.

Joanshua... ahora más que nunca lo necesitaba a mi lado.
Sin embargo, eso era imposible.
Ringg..!!
- Bueno ? -  contesté a secas
- Heike ? - preguntó la voz detrás del auricular
- Joanshua? - se me aclaró la voz en cuanto terminé de haber pronunciado su nombre
- Así es - repuso - te llamaba para contarte una grata noticia.
- Cuál es? - me emocioné por la idea de que el amor de mi vida llamara para contarme una buena nueva.
- Le pedí a Eivy que fuera mi novia, ella dijo que sí - lo pronunció tan rápido que no me dio tiempo de parpadear en cuanto escuché una a una las palabras resonantes con lentitud en mi cabeza.

Colgué.

Una vez más lo vuelvo a decir.
Joanshua se había convertido en parte de mi existencia. Y ahora mi existencia estaba reducida a cenizas.
Me sentía más chiquita que una pulga. Tan minusválida que.. ni las piernas me funcionaban.
Mi existencia, era ahora casi inexistente.
Una vez más, tendría que fingir una sonrisa, frente a la alegría de "mi mejor amigo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario